Con este eslogan se coló el gigante alemán en nuestras televisiones
allá por el año 2000.
Rodado en primera persona y ambientado con música
tranquila. Nos muestra a un viajero relajado que recorre kilómetros y
kilómetros mientras su brazo baila con el soplido del viento.
Escueto; sin precios, sin consumos, ni siquiera una imagen
explícita del coche. Porque ellos no pretenden venderte un coche,
quieren que desees conducir un BMW.
Ingenio puro y una imagen de marca muy
consolidada hacen de esta campaña una de las más exitosas, no sólo del
mundo del
motor, sino también en la historia de la televisión española.
Bienvenidos.
este es mi favorito.
ResponderEliminarespero que muy pronto "me guste conducir" :)